TIPO DE TEXTO: Narrativo
NARRADOR: Externo.
TEMA: Versión de un cuento, mito o relato clásico.
ESPACIO Y TIEMPO: Real y actual. PERSONAJES: Realistas.
TONO: Humorístico.
ESTRUCTURA: Cronológica (planteamiento-undo-desenlace).
La redacción de esta semana será la versión de un relato clásico (un cuento, un mito o cualquier historia universalmente conocida). Una vez que escojamos la historia, tendremos que introducir los siguientes cambios:
1. Convertirla en un esquema básico del que eliminemos todos los detalles para dejar lo esencial.
2. Ambientar la historia en la actualidad y en un lugar real o realista.
3. Sustituir los personajes y sus acciones por otros diferente pero que encajen en el esquema (pero que no se parezca en los detalles).
4. Contarla en tercera persona y emplear un tono humorístico.
EJEMPLO
Usaremos como ejemplo el cuento de Andersen “El traje nuevo del emperador”, que vamos a leer: https://ciudadseva.com/texto/el-traje-nuevo-del-emperador/.
Si lo reducimos a su esquema, quedaría así: un personaje A, poderoso e influyente, es embaucado por un personaje B (o varios) que pretende aprovecharse de su vanidad. Le ofrecen un objeto maravilloso que en realidad no existe, pero utilizan un truco: convencen a todos de que quien no lo ve tiene un defecto que lo avergonzaría ante los demás. Así que todos fingen verlo y admirarlo, hasta que un personaje C, que no tiene nada que perder, se atreve a manifestar sin vergüenza lo que todos piensan y no se atreven a decir, por lo que al final, todos quedan en ridículo.
Nuestro cuento podría versionarse así:
EL HAYNÁ
En esta ciudad vivía un influencer con muchísimos seguidores en YouTube e Instagram cuya pasión era la tecnología más moderna, en especial la fabricada por la firma Apple. Gastaba verdaderas fortunas para comprar antes que nadie lo último y lo más innovador y se llenaba de orgullo si nadie se le adelantaba y conseguía exhibirse el primero en las redes con los carísimos artilugios.
Un día recibió un correo electrónico en que una jefa comercial de Apple le ofrecía en exclusiva la primicia del I-Na, el último y revolucionario invento de la marca. Ni que decir tiene que era una estafadora que, al verlo en Internet, consideró que era la víctima perfecta para un timo increíble que se le había ocurrido.
El influencer se sintió muy halagado de ser el cliente escogido nada menos que por Apple para lanzar un nuevo invento, tan prodigioso, decía la comercial, que el mundo jamás había visto nada igual.
El I-Na, según ella le había explicado con unas infografías de cuidadísimo diseño, era más ligero que el aire y ocupaba menos que el aire, por lo que no podía ser percibido por los ojos humanos ni se sentía ningún peso al cogerlo. Solamente alguien muy refinado e intuitivo podría notar esa sensación tan especial de tenerlo entre las manos, porque para poseer el I-Na hacía falta ser verdaderamente exclusivo. Las personas vulgares eran incapaces de captar tan alta tecnología.
Aquel youtuber vanidoso quiso tener enseguida una reunión en la empresa para conocer el I-Na, no fuera a ser que alguien se le adelantara. La jefa comercial le respondió que como era un cliente tan especial se lo llevaría a su propia casa para enseñárselo. Y apareció el día fijado, elegantemente vestida y con dos asistentes guapísimos vestidos con trajes de chaqueta negros muy modernos. Él había planeado retransmitir en directo aquel evento, porque, ¿para que sirve ser tan especial no lo ve y lo admira la gente? Sabía que sería el más envidiado del mundo. Eso sí, pagó el precio millonario del aparato antes de darle al botón de grabar, porque eso de pagar no resultaba tan glamuroso hacerlo en público.
Ante las cámaras, aquella sofisticada ejecutiva se puso unos guantes de seda y sacó de un maletín de piel blanca aquel objeto que nadie pudo ver, sencillamente porque no existía. El influencer fue visto por todos recibiendo entre sus manos el supuesto objeto invisible.
-¿Qué siente?-preguntó la estafadora con una sonrisa.
-Oh, es algo... orgánico, no sabría decirlo de otra manera. Más leve que una caricia, parece que se adapta al relieve de mi palma.
Empezó a recibir comentarios, aplausos, iconos de botellas de champán. El mundo entero estaba pendiente de él, admirándolo. Él sonrió encantado y dijo ante la cámara:
-Me siento muy orgulloso de protagonizar este momento histórico.
-En efecto, -dijo la agradable señorita- hoy empieza el futuro en este exclusivo apartamento. Y su nombre estará para siempre inscrito con letras de oro en la historia de la tecnología y el diseño.
Empezaron los comentarios en internet. La gente, excitada y llena de curiosidad, hacía preguntas:
-¿Cómo se carga? ¿Cuánto dura la batería? ¿Cómo funciona?
Nuestro influencer empezó, muy complacido, a relatar todo lo que la estafadora le había contado:
-No hay que preocuparse jamás de la batería de un I-Na. Es ilimitada y no hay que cargarla, porque, técnicamente, no existe. Funciona con una tecnología absolutamente revolucionaria y ecológica que aprovecha la energía de los protones del aire. Está inspirado en el funcionamiento de los planetas. De forma invisible gira alrededor de su dueño como un satélite. Obedece al pensamiento, ni siquiera hay que hablarle, puesto que desde el momento en que lo vinculan a su dueño, se convierte en un accesorio que obedece en exclusiva a su mente.
El influencer, aunque embriagado de vanidad en su gran momento, se sintió un poco raro cuando la joven comercial y sus ayudantes se despidieron “para dejarlo disfrutar del éxito con sus seguidores”. Tenía la impresión de no haber notado nada en su mano, ni en su bolsillo, ni en ninguna parte. Sabía que su I-Na estaba ahí, que sólo tenía que pensar y le obedecería, pero no lograba notar nada. ¿Sería que no era lo bastante exclusivo? ¿Le faltaría la intuición que necesitaba el aparato? ¿Sería demasiado vulgar para apreciar el invento?
Enseguida se calmó al ver los miles de comentarios que le llegaban, junto a miles de iconos de corazones, fuegos artificiales y champán. Muchos le felicitaban. Otros le ponían verde, por envidia, como siempre. No se molestaría en leer los comentarios... Solo una ojeada para ver cómo los más famosos del planeta de daban likes...
De pronto, surgió un comentario que le heló la sangre:
-¿Cómo dice que se llama? ¿Hay ná? Pues claro, como que no hay na... Menudo pardillo, ¿cuanto te han cobrado por tomarte el pelo delante de todo el planeta...?
Desde entonces es famoso, pero no como él lo había soñado...
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